Año IV - Edición número 164
CRÓNICA
Laptop mambo del espacio exterior
La irresistible propuesta del Señor Coconut y su orquesta inundó de saborrrr la Explanada del castillo en la primera madrugada de La Mar de Músicas.
Chema Helmet
El gesto adusto del Señor Coconut - foto: Chema Helmet
Quién: Señor Coconut y su orquesta
Dónde: Explanada del Castillo (Cartagena)
Cuándo: 05 de julio de 2008
Después de disfrutar con los
conciertos de Café Tacuba y de La Orquesta Nacional de
Barbès y de soportar la kilométrica cola para hacerse con
una caipirinha, el público de la Mar de Músicas
subía fatigosamente las escaleras de acceso a lla explanada del
Castillo Árabe de Cartagena a eso de las tantas de la madrugada,
sin tener mucha idea de qué es lo que le esperaba. Y lo que le
esperaba al público no era otra cosa que el mismísimo
Señor Coconut y su Orquesta, uno de esos locos gloriosos sin los
que la vida sería tan aburrida...
El inefable Señor Coconut responde en su pasaporte alemán
al nombre de Uwe Schmidt (Frankfurt, 1968) y habitualmente
ejercía en su tierra de pinchadiscos, diseñador
gráfico y productor de música electrónica, hasta
que cansado de darle a tecla dance
un día decidió irse a vivir a Santiago de Chile para
explorar el universo de las músicas latinas. Otros ya lo
intentaron antes (recuerden a David Byrne y su Rei Momo), pero sólo el Señor Coconut lo ha conseguido.
La fantástica fórmula milagrosa del Señor Coconut
consiste en combinar temas clásicos del pop y rock de todos los
tiempos con los géneros oriundos de Centro y Suramérica,
y esta combinación a priori tan antagónica arroja unos
resultados asombrosos e inesperados con los que se ponen a bailar hasta
los muertos.
Un tipo que define sus creaciones como laptop-mambo y acid-merengue,
y que entre cosas ha hecho un disco de rumba y cha cha chá
exclusivamente con versiones de los electrónicos japoneses The
Yellow Magic Orchestra o una de dos: o no es de este mundo o no
está en sus cabales. Yo sostengo la primera teoría, el
Señor Coconut proviene del espacio exterior.
Para sus fechorías el Señor Coconut se ha aliado con el
cantante venezolano Argenis Brito y con una orquesta de músicos
alemanes que interpretan con pulcritud y con una solvencia inusitada
los calentitos sones coconutos.
Estos germanos son capaces de guapear como el que más. Y tras
ellos, emerge sobre el escenario la inescrutable figura del
Señor Coconut, quien dirige el cotarro desde su macbook de 15
pulgadas.
Son los poderes alienígenas del Señor Coconut los que hacen que temas tan serios y respetados como Smoke on the water (Deep Purple), Around the World (Daft Punk), Beat it (Michael Jackson), Smooth Operator (Sade), Sweet Dreams (Eurythmics), Kiss (Prince) o Showroom Dummies
(Kraftwerk) se conviertan en sabrosones merengues, sinuosos mambos,
danzarines cha cha chás, enérgicos guagancós y
trotonas cumbias. Y con estos mismos poderes Herr Coconut atrapa al
público y lo maneja a su antojo: la explanada del castillo era
un revoltijo de ojos en blanco, bocas babeantes de placer y caderas
moviéndose de forma desenfrenada.
Cosa de marcianos, háganme caso.